1
Bibliotecas y pueblos originarios – Los protagonistas

Los protagonistas

Bibliotecas y pueblos originarios


 

Un intento de definir lo indefinible...

Una aproximación inicial al complejo mundo indígena conduce a enfrentarse, en primera instancia, con un vocabulario variado, abundante y de significado vago y nebuloso. En efecto, existe un elevado número de expresiones empleadas para designar a los pueblos que han conservado sus formas y modos tradicionales de vida en sus territorios originales a lo largo del tiempo: indígenas, aborígenes, originarios, nativos, autóctonos, Cuarto Mundo... Se han usado, para el mismo fin, sustantivos como "etnias", "minorías" y "comunidades", cuyas acepciones, en realidad, son mucho más amplias y genéricas. Cada país, cada lengua e incluso cada región han acuñado términos –a veces denostativos– para etiquetar a estos grupos, desde "indios" en Latinoamérica a "abos" en Australia. Finalmente, cada pueblo originario se auto-identifica con un nombre, el cual, sólo en ocasiones, es reconocido y usado por quienes los rodean [i].

Esta abundancia terminológica propone un abanico casi infinito de vocablos para designar a un único fenómeno humano. Lejos de significar una mayor y más rica explicación y comprensión del universo aborigen, tal multiplicidad no ha hecho más que generar complicaciones, confusiones, críticas, conflictos por usos peyorativos y, en definitiva, un profundo desconocimiento de aquello a lo que pretendía definirse.

En efecto, la mayor parte de los términos usados para designar a estos pueblos poseen un significado similar (un escueto y opaco "originario del lugar donde vive" que poco aporta o detalla), proporcionando escasísima información y una imagen muy básica. En líneas generales, sólo han servido para erigirse como herramientas de discriminación, etiquetas de repudio, llaves para el olvido y marcas de vergüenza. Muchos, como "indio" o "Cuarto Mundo", están suficientemente cargados de connotaciones negativas como para motivar que su empleo sea evitado. En cuanto al resto, no existen acuerdos o convenciones (expresas o tácitas) que indiquen su grado de corrección o incorrección, ni siquiera entre las propias sociedades indígenas. Por ende, y dado que semánticamente son sinónimos, son usados indistintamente a lo largo de los documentos de este sitio.

Enfrentado al alto número de vocablos construidos para nombrarlo, el fenómeno indígena, paradójicamente, no cuenta con una definición fija, específica y universalmente normalizada. Al parecer, son tantas y tan variadas las características, condiciones y circunstancias de los pueblos originarios –actuales y pretéritos– que esbozar unas líneas que los identifiquen unívocamente resulta una tarea ardua, sino imposible.

La colección de palabras que los etiquetan crece exponencialmente, pero nadie sabe, en definitiva, quiénes son los "etiquetados".

Contemplando estos entramados de significantes y significados, surge una pregunta: ¿es preciso definir algo en forma exacta para acercarse a ello, conocerlo e intentar comprenderlo? Puntualmente, ¿es necesario "definir" a los grupos indígenas?

El ser humano padece cierta "manía definitoria". En relación a ella, parece adecuado anotar una apreciación inicial. Cuando se intenta conceptualizar a un grupo humano, se corre el riesgo de tratar de definir lo indefinible. Los conceptos son etiquetas que intentan poner límites a una pequeña porción del universo de manera que, aislado, ese fragmento de realidad pueda comprenderse y explicarse. Generalmente el concepto marca y corta violentamente dicho fragmento a la medida de las necesidades de aquel que define, en un proceso artificial que sólo lleva a un resultado incompleto, impreciso y no siempre fiel. Suele darse más importancia a la palabra y a lo que ella significa por sí misma que al elemento que se intenta definir, y es así como se construyen inmensos vocabularios que, en última instancia, poco aportan a la comprensión de la realidad.

Un concepto debería ser un término que permita aprehender características, imágenes e historias para lograr acercarse a un fenómeno determinado en forma integral, orgánica y coherente. Debería iluminar, desde diferentes perspectivas, diversas facetas, y recuperar distintos aspectos, lo cual no implica que esos sean los únicos o los más importantes, que haya límites o que todo eso permita interpretar el objeto de nuestro estudio. El concepto debe abrir una puerta y mostrar un camino hacia la posible comprensión de una realidad determinada, o, al menos, hacia una aproximación a ella. Cada cual puede transitar ese camino como le parezca, dado que el hombre debe ser dueño de los conceptos, las palabras y las ideas, y no al revés.

Considerando este planteamiento, un grupo humano no puede definirse: puede, en todo caso, caracterizarse someramente, seleccionando y destacando una serie de rasgos particulares propios que permitan un acercamiento y una comprensión inicial de su realidad. Tratarlo de otra forma significaría intentar reducirlo a un concepto fijo y limitado, ignorando que el ser humano en general (y sus sociedades en particular) son entidades inaprensibles, en continua evolución y cambio, que no se acomodan bien dentro de ninguna celda definitoria.

A lo largo de esta entrada, lejos de intentar concluir un debate complejo y sin sentido o de aportar conceptos definitivos y cerrados, se presentarán los términos más empleados para nombrar a las poblaciones originarias, sus significados, las definiciones intentadas a nivel (inter)nacional y la caracterización de "indígena" que se utilizará aquí. Se abrirán numerosos interrogantes, pero, lamentablemente, ninguno de ellos admite contestaciones simples. No se pretende abonar el campo de la discordia ni el escándalo, ni echar leña al fuego de la discusión o las diferencias. Sólo se proporcionarán elementos básicos que permitan comprender qué se entiende cuando se habla de "indígenas", a quién se hace referencia, y, por ende, con y para quién se trabajará. Además, la caracterización será un excelente punto de partida para comenzar un acercamiento progresivo a la realidad aborigen y a sus rasgos identitarios únicos. Cada lector podrá luego construir sus propios conceptos a partir de los documentos que se facilitan, utilizando su propio marco referencial cultural, sus creencias, opiniones y experiencias.

 

Definiciones y derechos

Desde hace décadas se realizan esfuerzos internacionales para encontrar un concepto definitivo de las sociedades indígenas, logrando resultados que rozan más a menudo el desorden que el éxito. Los debates, las controversias y las opiniones encendidas que han surgido a partir de estas búsquedas las han convertido en aventuras riesgosas, en las cuáles se juega con muchos intereses creados, con dolores de siglos y con vehementes reclamos actuales. Definir, en un marco (inter)nacional, significa "dar derechos", algo que muchos estados nacionales no están dispuestos a hacer con sus minorías étnicas, por lo que prefieren manipular esas definiciones en su favor y a su antojo. Definir, para algunos pueblos indígenas, significa seguir siendo etiquetados, marginados y discriminados, por lo que tratan de evitar todo tipo de conceptualizaciones. Para otros grupos humanos, una definición es una casaca que pueden ponerse a conveniencia, de acuerdo a sus intereses en cada momento: hoy son indígenas, mañana son minorías étnicas y, pasado, plenos ciudadanos del estado.

En el campo de las definiciones, pueden distinguirse –en líneas extremadamente simplificadas y generales– tres posturas principales:

(1) Las corrientes indígenas modernas, que se oponen a todo intento de concepto unívoco y que, en última instancia, conceden el derecho de definirse a los propios pueblos aborígenes.

(2) Los organismos (inter)nacionales, que buscan construir definiciones para poder generar un marco de referencia que permita desarrollar legislación, proyectos y otras herramientas de forma clara y concisa. De forma paulatina, se acercan al uso de caracterizaciones generales, dejando en mano de los propios pueblos originarios el derecho a definirse, si así lo desean.

(3) Un grupo heterogéneo compuesto por sectores políticos (gobiernos, organizaciones indigenistas politizadas, ONGs no tan independientes, movimientos religiosos) que mantienen verdaderas batallas campales por el uso o la eliminación de términos como "pueblos", "indios" o "nación", cuyos significados e implicaciones convienen o no convienen a sus intereses en las luchas por el poder.

En el ámbito oficial (inter)nacional, las definiciones concretas y detalladas han sido siempre buscadas para poder establecer políticas, estadísticas y reglamentaciones [ii]. Sin embargo, y si bien el vocablo "indígena" y sus variantes aparecen frecuentemente incluidos en documentos de índole legislativa a nivel mundial, no se ha logrado un consenso a la hora de definir a estas poblaciones. Las razones son múltiples y complejas, y obedecen a motivos relacionados con los derechos que tal definición proporcionaría a las poblaciones aborígenes. Como señala Carrasco (2001):

 

El problema de las categorizaciones sociales es que ellas configuran los derechos que los grupos en cuestión están autorizados a reivindicar y determinan la orientación y diseño de las políticas públicas. Así, es factible que se acepten –y propicien– demandas de asistencia económica pero se califique de ‘excesos’ intolerables las reivindicaciones de autonomía política de los pueblos indígenas.

 

La ONU ha comenzado a evitar las definiciones ajustadas, pues las mismas pueden limitar la flexibilidad de los gobiernos y pueblos al aplicar instrumentos relevantes a sus propias circunstancias nacionales. Históricamente, los conceptos centrales en cuestión de derechos humanos no han sido definidos. El derecho consuetudinario, sancionado por las prácticas de cada estado y por las leyes internacionales, determina los criterios para cada pueblo indígena. Cada estado nacional, pues, ha preferido incluir el vocablo dentro del marco de su propia legislación, de acuerdo a sus criterios particulares y a las conveniencias socio-económicas y políticas del momento, llegando, en ocasiones, a la directa negación (por omisión) de la existencia de grupos nativos en su territorio. Lo mismo ha ocurrido con las grandes instituciones bancarias y económico-financieras internacionales (Banco Mundial, Banco de Desarrollo Asiático...) y con organizaciones regionales y mundiales como el Parlamento Europeo (Resolución B3-334/92) o las Naciones Unidas.

Existe, pues, una multiplicidad de enfoques objetiva (de acuerdo al criterio tomado a la hora de definir: cultural, social, político, económico, legal) y otra subjetiva (de acuerdo a las conveniencias, corrientes teóricas, racismo...) que dificultan la delimitación de la entidad "indígena". Por otra parte, el hecho de buscar una caracterización única y común para comunidades que reflejan una diversidad tan grande de culturas, historias, circunstancias actuales y relaciones con los grupos dominantes, torna más difícil la tarea.

Ante la inexistencia de una definición concreta y frente a la falta de acuerdo internacional en esta materia, el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de las Naciones Unidas comenzó a emplear una "definición de trabajo" informal (vid. nota iii). La misma fue elaborada por el Relator Especial de las Naciones Unidas, José Martínez Cobo, en su Estudio del problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas (1983). La definición preliminar generada por Martínez Cobo en 1973 es la siguiente:

 

Las poblaciones indígenas están compuestas por los descendientes actuales de pueblos que habitaban parcial o completamente el presente territorio de un país en el momento en que persones de diferente cultura u origen étnico llegaron allí desde otras partes del mundo, los superaron por conquista, asentamiento u otros medios, y los redujeron a una condición no-dominante o colonial; hoy viven en mayor conformidad con sus costumbres y tradiciones sociales, económicas y culturales particulares que con las instituciones del país del cual ahora forman parte, bajo una estructura estatal que incorpora principalmente características nacionales, sociales y culturales de otros segmentos de la población, que son predominantes.

 

En 1983 (año de su publicación) el Grupo de Trabajo resumió esta definición [1], condensándola en tres criterios generales:

 

Son los descendientes de grupos que estaban en el territorio en el momento en que otros grupos de diferentes culturas u orígenes étnicos llegaron allí.

Precisamente debido a su aislamiento de otros segmentos de la población de su país, ellos han preservado casi intactas las costumbres y tradiciones de sus ancestros, que son similares a las caracterizadas como indígenas.

Son emplazados, aunque sea formalmente, bajo una estructura estatal que incorpora características nacionales, sociales y culturales extrañas a las suyas propias.

 

En 1986 se agregó, como último criterio, que todo aquel individuo que se identificase como indígena y fuera aceptado por el grupo o la comunidad como uno de sus miembros, debía ser considerado como indígena [2].

La definición del informe Cobo ha sido usada como guía para la redacción de las definiciones que aparecen en el proyecto de Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (vid. nota iii), en las especificaciones del derecho internacional y en la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo. La convención –quizás el enfoque de uso más generalizado– define a los pueblos indígenas y tribales en el artículo 1, cuando dirige sus contenidos...

 

(a) A los pueblos tribales en países independientes, cuyas condiciones sociales, culturales y económicas les distingan de otros sectores de la colectividad nacional, y que estén regidos total o parcialmente por sus propias costumbres o tradiciones o por una legislación especial.

(b) A los pueblos en países independientes considerados indígenas por el hecho de descender de poblaciones que habitaban en el país o en una región geográfica a la que pertenece el país en la época de la conquista o colonización o del establecimiento de las actuales fronteras estatales y que, cualquiera sea su situación jurídica, conservan todas sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas o parte de ellas.

 

El proyecto de las Naciones Unidas de Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas no provee exactamente una definición: más bien hace hincapié en el derecho a la auto-identificación, cuando anota que "los pueblos indígenas tienen el derecho colectivo e individual a mantener y desarrollar sus propias características e identidades, comprendiendo el derecho a identificarse a sí mismos como indígenas y ser reconocidos como tales" (Artículo 8). De acuerdo a la Presidenta-Informante del Grupo de Trabajo de las UN sobre Pueblos Indígenas, Erica Irene Daes, esto ocurre porque "históricamente, los pueblos indígenas han sufrido definiciones impuestas por otros" [3]. En un documento presentado por la propia Daes en 1996 [4] se proponen una serie de factores que permiten una aproximación al concepto de "indígena". Estos factores incluyen:

 

a.– Prioridad en tiempo, con respecto a la ocupación y uso de un territorio específico.

b.– La voluntaria perpetuación de la diferenciación cultural, que puede incluir los aspectos de la lengua, la organización social, la religión y los valores espirituales, los modos de producción, leyes e instituciones.

c.– Autoidentificación, así como reconocimiento por otros grupos (...) como una colectividad diferenciada.

d.– Una experiencia de sometimiento, marginación, desposesión, exclusión, o discriminación, ya sea que estas condiciones persistan o no.

 

Es preciso mencionar también la OP/BP 4.10 de enero de 2005 sobre pueblos indígenas del Banco Mundial [5]. La OP/BP 4.10 no es una ley internacional sino más bien una directiva de política que los funcionarios del Banco deben cumplir cuando trabajan en proyectos que involucran de alguna manera a pueblos indígenas. Tal directiva indica que los pueblos indígenas pueden identificarse en un área geográfica determinada por la presencia, en grados variantes, de las siguientes características:

 

a.– Un fuerte apego a los territorios ancestrales y a los recursos naturales que se encuentran en esas tierras.

b.– La autoidentificación y la identificación por otros como miembros de un grupo cultural distinto.

c.– Un idioma indígena, a menudo distinto del idioma nacional.

d.– La presencia de instituciones sociales y políticas tradicionales.

e.– Una producción orientada sobre todo a la subsistencia.

 

El Grupo Internacional de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas (IWGIA) ha generado su propia definición de "poblaciones indígenas". En Asia, durante la Conferencia de Chiang Mai, realizada en 1996 para reflexionar sobre la aplicabilidad de la noción de pueblos indígenas en el contexto asiático, se convinieron una serie de elementos de identificación de los pueblos indígenas en la región [6]. En la orientación dada en la "Conferencia Sobre Pueblos Indígenas en África" (Tune, Dinamarca, 1993; vid. Veber et al., 1993) se define a los pueblos indígenas como "pueblos con fuertes lazos con su tierra, que han estado en la región desde antes de la colonización y son ahora dominados por otros pueblos cuyas culturas son marcadamente diferentes y que se identifican a sí mismos como 'indígenas'". En el contexto americano, el Proyecto de Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas [7] no define a los "pueblos indígenas" pero sí a los "tribales", empleando para ello un lenguaje similar al del Convenio 169 de la OIT.

 

La postura de no definir

Muchos pueblos indígenas han planteado que no quieren ni necesitan una definición. Al respecto el pueblo Sami del norte de Europa recogió sucintamente las preocupaciones de algunas sociedades aborígenes sobre las implicaciones que tendría una definición de carácter universal.

 

Los representantes de los pueblos indígenas y muchos gobiernos expresaron la opinión de que no se necesitaba una definición del concepto 'pueblos indígenas' a nivel internacional, aunque quizá fuera necesario y conveniente elaborar definiciones a nivel nacional. Además, los pueblos indígenas han cuestionado la necesidad de elaborar una definición universal del concepto 'pueblos indígenas', considerando el hecho de que los 'pueblos' en general no se definen en el derecho internacional. Así mismo, también existe la preocupación de que una definición que supuestamente sea de aplicación universal pueda servir para excluir a determinados pueblos indígenas y utilizarse con ese fin [8].

 

En ese mismo contexto, la doctora Erica-Irene Daes presenta, en su informe "A definition of indigenous peoples?", la opinión de la Comisión de Aborígenes Australianos y habitantes de las islas del Estrecho de Torres:

 

(...) los representantes indígenas han expresado en varias ocasiones su punto de vista (…) de que una definición del concepto 'indígenas' no es necesaria ni deseable. Han subrayado la importancia de la autodeterminación como un componente esencial de cualquier definición que pueda ser elaborada por el Sistema de las Naciones Unidas [9].

 

Los pueblos indígenas han sostenido reiteradamente que sólo ellos tienen el derecho a dar una definición de sí mismos. Existen dos razones fundamentales para sustentar esta posición. En primer lugar, cualquier definición de pueblos indígenas probablemente excluirá a algunos beneficiarios legítimos; en segundo lugar, al tener alguna entidad externa como los Estados, la ONU u otros la potestad de definir quién es individuo o pueblo indígena, tendrán también el poder de negar la existencia y, consecuentemente, los derechos de estos individuos y pueblos.

Más allá de las propias definiciones, muchos pueblos originarios han preferido cambiar también la terminología empleada para ser identificados. En lugar de usar expresiones como "grupos indígenas" o "sociedades aborígenes", o nombres dados por naciones foráneas en idiomas extranjeros, emplean su propio lenguaje. Es el caso de los Maorí neozelandeses, que se autodenominan Tangata Whenua, o "gente de la tierra", borrando el apelativo dado por los colonos victorianos ingleses (Maorí, "común"), que los condenaron a ser los habitantes "comunes" y se adjudicaron, al mismo tiempo, el rol de habitantes "extraordinarios" del proceso de conquista. Otro caso es el del pueblo Wichi del noreste argentino. Como ocurre en casi todo el sur de América, su nombre propio significa "la gente". Sin embargo, han soportado –y soportan aún hoy– denominaciones peyorativas dadas por grupos enemigos o por los conquistadores europeos llegados en el siglo XVII, denominaciones que se han perpetuado debido al desconocimiento de su verdadero valor y significado. Los Wichi, son llamados "matacos" ("objeto de poco valor, poca cosa"); sus vecinos Qom ("hombres"), "tobas" ("frentones", por su costumbre de raparse la frente); los Aonikenk ("gente del sur") de la Patagonia, "tehuelches" ("gente arisca"); los Avá del noreste argentino, "chiriguanos" (vid. nota ii). Todas estas sociedades intentan, actualmente, autodenominarse y ser reconocidas en su idioma, evitando otras etiquetas que sólo sirven para discriminar y generar diferencias.

 

Una caracterización aproximada

"Indígena" tiene un número de usos que difieren de su simple y breve definición académica. Estos usos tienden a definir "indígena" considerando la experiencia compartida por un grupo de gente que ha poblado una tierra durante miles de años, y que habitualmente contrasta con la de otros grupos de gente que residen en el mismo país desde hace unos pocos cientos de años.

Te Ahukaramu Charles Royal (2003), miembro de la Tangata Whenua de Nueva Zelanda, va un poco más allá, ofreciendo una visión de "indígena" basada en lo que él llama "cosmovisión". "Indígenas" serían aquellas culturas cuyas cosmovisiones ponen un énfasis especial en la idea de unificación de los hombres con el mundo natural.

El Banco de Desarrollo Asiático rescata como características básicas de los pueblos indígenas:

(a) La auto–identificación y la identificación por otros.
(b) La identidad lingüística propia.
(c) Las instituciones y tradiciones socio–culturales y político–económicas (distintas de las de la cultura dominante).
(d) Los lazos con su hábitat tradicional y con sus recursos naturales.

Básicamente, tales elementos –presentes asimismo en la definición Cobo y la Convención 169 de la OIT– son los más aceptados por el Grupo de Trabajo de la ONU y por los Consejos Indígenas internacionales actuales, y serán los rasgos que compondrán la caracterización que identificará a los individuos y grupos indígenas en los documentos de este sitio.

La pertenencia inmemorial a la tierra no será usada como característica en este trabajo. El problema del uso de los términos "pueblos" o "poblaciones" (que, en el derecho internacional, tiene que ver con la posibilidad de reclamos de independencia) asociados a la palabra "indígenas", y el de la auto-determinación política de los grupos aborígenes [iii], no serán asumidos ni tenidos en cuenta, debido a que implican difíciles conflictos de intereses y análisis políticos, sociológicos e históricos que exceden ampliamente el alcance de los textos de este sitio.

El concepto de pueblos indígenas, es ante todo, una referencia derivada de su relación con otros conceptos y otras realidades, en especial aquellas de las sociedades dominantes en sus territorios.

Para sí mismo los pueblos indígenas siempre serán un sujeto activo, de ahí que la auto-identificación sea un criterio vertebral de cualquier definición.

"Indígenas" no es un concepto absolutamente definible, por lo que debe ser permanentemente revisado, al igual que los rasgos incluidos en su caracterización. La idea de "pueblos indígenas" está en continuo cambio, de acuerdo a las diferentes posiciones de lo indígena en distintos períodos históricos y geopolíticos.

 

Bibliografía citada

1. Carrasco, Morita (2002). Una perspectiva sobre los pueblos indígenas en Argentina [En línea]. http://www.cels.org.ar [Consulta: 10 noviembre 2006].

2. Martínez Cobo, José (1983). Estudio del problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas. Informe final presentado por el Relator Especial de las UN, Sr. J. Martínez Cobo. Doc.UN.E/CN.4/Sub2/1983/21.

3. Royal, T.A.C. (2003). Indigenous worldviews – a comparative study. Wellington: Te-Wananga-o-Raukawa.

4. Veber, Hanne; Jens Dahl, Fiona Wilson; Waehle, Espen (eds.) (1993). "...Never Drink from the Same Cup". Proceedings of the Conference on Indigenous Peoples in Africa, Tune, Denmark, 1993. IWGIA Document No. 74. Copenhagen, Denmark: International Work Group for Indigenous Affairs and Center for Development Research.

 

Bibliografía recomendada

1. Alianza Mundial de Pueblos Indígenas y Tribales de los Bosques Tropicales (2000). "Notas sobre el estudio de los Tratados, Convenios y otros Acuerdos constructivos entre estados y las poblaciones indígenas". Voces de la Selva: Boletín de la Alianza Mundial de Pueblos Indígenas y Tribales de los Bosques Tropicales, vol. 1. Londres.

2. Anaya, S. James (1996). Indigenous Peoples in International Law. Nueva York, Oxford: Oxford University Press.

3. Beauclerk, John; Narby, Jeremy (l988). Indigenous Peoples: A Field Guide for Development. Oxford: OXFAM Public Affairs.

4. Burger, Julian (1990). The Gaia Atlas of First Peoples: A Future for the Indigenous World. Nueva York, Londres: Anchor Books (Doubleday).

5. García-Alix, Lola (ed.) (1999). El Foro Permanente para los Pueblos Indígenas. La lucha por una nueva relación dentro de la comunidad internacional. Documento IWGIA nº 27. Copenhague: Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas, IWGIA.

6. Mackay, Fergus (1999). Los Derechos de los Pueblos Indígenas en el Sistema Internacional. Una fuente instrumental para las organizaciones indígenas. Lima: Asociación Pro Derechos Humanos / Federación Internacional de Derechos Humanos / Alianza Amazónica por los Pueblos Indígenas y Tradicionales de la Cuenca Amazónica / Centro Nacional de Cooperación al Desarrollo (Bélgica) / Oxfam América.

7. Minority Rights Group International (1997). World Directory of Minorities. Londres: Minority Rights Group International.

8. Roulet, Florencia (1997). Derechos Humanos y Pueblos Indígenas. Un manual sobre el sistema de las Naciones Unidas. Documento IWGIA nº.21. Copenhague: IWGIA / Aukiñ Wallmapu Ngulam – Consejo de Todas las Tierras.

9. Simpson, Tony (1997). Patrimonio Indígena y autodeterminación. Documento IWGIA nº 22. Copenhague: IWGIA / Programa para los Pueblos de los Bosques / Gobierno Autónomo de Groenlandia.

 

Notas bibliográficas

[1] Documento UN E/CN.4/Sub.2/1983/2/Add5.para.3.79.

[2] Documento UN E/CN.4/Sub.2/1986/7/Add.4.para.3.81.

[3] Documento UN E/CN.4/Sub.2/AC.4/1995/3, pág.3.

[4] Documento UN E/CN.4/Sub.2/AC.4/1996/2.

[5] La Operational Policy & Bank Policy 4.10 reemplaza a la OD 4.20 de septiembre de 1991, hasta el momento el documento más citado del Banco Mundial referente a los pueblos indígenas.

[6] Alianza Mundial de los Pueblos Indígenas y Tribales de los Bosques Tropicales. Notas Sobre el Estudio de los Tratados, Convenio y Otros Acuerdos Constructivos Entre Estados y Poblaciones Indígenas.

[7] Documento OEA/Ser/L/V/II.95 Doc. 6, Feb. 26, 1997.

[8] Declaración Presentada por Escrito por el Consejo Sami, Santiago de Chile, 30 de junio - 2 de julio de 1997.

[9] UN Commission on Human Rights, Working Group on Indigenous Populations: A definition of "indigenous peoples?, Doc. NU E/CN.4/Sub.2/AC.4/1996/2/Add.1.

 

Notas

[i] Un ejemplo claro es el del pueblo Avá (autodenominación que, en lengua guaraní o ava-ñe´é, significa "hombres), que habita el Chaco salteño (NO de Argentina). Son conocidos por los antropólogos como chiriwanos, un término dado por sus antiguos enemigos de habla quechua (originalmente procedente de chiri-wañuq, "los que mueren de frío" y deformado luego a chiri-wanu, peyorativo que significa "estiércol helado"). Localmente, los blancos los llaman "chaguancos" (sinónimo de "brutos") o "tembetas" (por su costumbre de portar el adorno facial del mismo nombre). Sus vecinos chané los llaman chaya (del guaraní che-yara, "mi señor"). Para el argentino medio son "indios", para otros son "pueblos indígenas". Ellos mismos se consideran "pueblos originarios"... aunque en las comunidades, siguen pensando que son, simplemente, Ava y que no necesitan mayor definición.

[ii] Desde 1920, y merced a acercamientos de pueblos originarios a la Sociedad de las Naciones, la "cuestión indígena" comenzó a ser estudiada, aunque sin resultados. Posteriormente, y ya dentro de la estructura de las Naciones Unidas, los grupos originarios continuaron llamando la atención sobre sus problemáticas, pero sin éxito. El propio gobierno de Bolivia recalcó la necesidad urgente de establecer una Subcomisión de ONU sobre la temática. Si bien se trataron –tangencial e indirectamente– algunos problemas asociados (minorías, esclavitud, servidumbre y trabajo forzoso), recién en 1970 la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías del ECOSOC (Consejo Económico y Social de las NU) recomendó el estudio general y completo del problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas, y en 1971 el Sr. José R. Martínez Cobo (Ecuador) fue nombrado "Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas".

Martínez Cobo se ocupó de recoger información sobre diversos aspectos (definición, papel de las organizaciones gubernamentales y ONGs, discriminación y áreas prioritarias de acción, tales como derechos, cultura, lengua y salud) que dio origen a un informe final, presentado entre 1981 y 1984 a la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías de la ONU. Este informe marcó un hito en el ámbito del trabajo internacional sobre poblaciones indígenas, y motivó la creación, en 1985, del Working Group on Indigenous Populations (Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, dependiente de la Subcomisión de Derechos Humanos de las NU). Este grupo de trabajo comenzó la redacción de una "Declaración sobre los Derechos de las Poblaciones Indígenas" (Draft United Nations Declaration on the Rights of Indigenous Peoples) la cual continúa en fase de borrador.

En 1995, y para revisar este documento, fue creado (dentro de la misma Subcomisión de Derechos Humanos) el Grupo de Trabajo sobre el proyecto de Declaración sobre los Derechos de las Poblaciones Indígenas. Además, la Asamblea General de la ONU creó el Fondo de Contribuciones Voluntarias para las Poblaciones Indígenas, orientado a prestar asistencia financiera a los representantes indígenas para que puedan asistir a los períodos de sesiones del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas.

Más tarde, en abril de 2000, el ECOSOC estableció el "United Nations Permanent Forum on Indigenous Issues" (Foro Permanente para las Poblaciones Indígenas, un comité de 16 expertos) para asesorar a la ONU en la coordinación de acciones referidas a pueblos indígenas (desarrollo, cultura, medio ambiente, derechos y salud).

En el año 1992, durante la Cumbre para la Tierra, 20 representantes de poblaciones autóctonas subieron al estrado para hablar de sus realidades. La Asamblea General de NU proclamó a 1993 el "Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo", y a la década 1995–2004 como el "Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo", buscando fortalecer la cooperación internacional en torno a esta temática. Varios organismos especializados del Sistema de las Naciones Unidas (PNUD, UNICEF, FIDA, UNESCO, Banco Mundial, OIT y OMS) trabajan constantemente en la elaboración de programas destinados a mejorar las condiciones de vida de estas poblaciones.

La década 2005-2014 fue declarada "Segundo Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo" por las Naciones Unidas a finales del 2004. Es evidente que, si bien los pasos dados en pos de la mejora de las condiciones de vida de los pueblos originarios del mundo son escasos, existe una inmensa parafernalia de organizaciones y comités destinados, precisamente, a aparentar.

[iii] Si bien Gudmundur Alfredsson resalta el criterio de "habitantes inmemoriales" de una tierra como un factor crítico de la definición de "indígenas", Stener Ekern profundiza el análisis, etiquetando tal criterio como el menos conveniente: en base a él, muchos países asiáticos dicen que todos sus pueblos son indígenas, y muchos otros (Vascos, Kurdos, Tuaregs) rechazan ese calificativo y prefieren verse como "minorías dentro de un país dominante" o como naciones colonizadas, para poder luchar por su soberanía. Según el autor, en la práctica, los propios grupos deciden si etiquetarse o no como indígenas de acuerdo a sus conveniencias políticas. Dado que, en líneas generales, todas las poblaciones indígenas son al mismo tiempo minorías numéricas y de poder, pueden en principio hacer uso de los derechos internacionales sobre minorías. Más importante aún, muchas de ellas nunca relegó su poder sobre su destino y sus tierras: les fue arrebatado. Esto es verdad incluso en los casos de tratados con los colonizadores. Por ende, deberían ser vistas como entidades soberanas, con el derecho a negociar su auto–determinación. Para una aproximación más clara a esta compleja y espinosa temática, se recomienda la lectura del tomo editado en 1996 por Clark & Williamson y titulado "Self determination – internacional perspectivas", o el de Patrick Thornberry sobre los derechos de los pueblos indígenas, editado en 2001.

 


Foto: Niños aborígenes (Australia), de SBS (enlace).

© Edgardo Civallero | Creative Commons by-nc-nd